En la ceremonia del pesaje, Rony Jason fue el primero en subir a la báscula y acusó 66,2kg. Hugo Wolverine marcó 66kg exactos.
Como ya es habitual, Mario Yamasaki, fue el tercer hombre dentro del octágono y quien da inicio a las hostilidades. Jason y Wolverine se estudian y lucen tentativos a la hora de soltar sus puños. El cearense trata de mantener la distancia y aprovechar su ventaja en alcance de brazos y piernas. A medida que los segundos empiezan a correr, ambos luchadores lucen más relajados, lanzando rodillazos voladores y maniobras vistosas aunque con poca efectividad. Jason recibe un corte en el párpado y comienza a sangrar. Yamasaki llama al médico de turno para chequear la herida. El corte es superficial y Jason manifiesta su deseo de seguir la lucha. El miembro del ¨Team Nogueira¨ reinicia con mayor agresividad y el asalto termina con ambos luchadores intercambiando golpes de poder.
El comienzo del segundo asalto tuvo la misma tónica que el primero: mucho estudio y poca acción. Jason ganó el control del octágono yendo siempre hacia adelante y obtuvo el derribo en el minuto final del round, pese a no poder capitalizar la ventaja en el suelo.
En el
tercer y último capítulo, Wolverine parece el luchador más activo con sus puños
pero sus golpes rara vez llegan a destino. Jason asesta los más significativos
pero con poca frecuencia. Faltando menos de un minuto, el cearense decide ir
por el derribo y lo consigue. Wolverine se arrasta con sus rodillas y se
incorpora rápidamente. El combate termina con otro intercambio furioso entre
ambos competidores. Jason gana en decisión unánime y avanza a la final
prometiendo una mejor actuación en su próximo desafío. Wolverine, desconsolado,
pide disculpas a sus entrenadores que se manifiestan orgullosos con la
actuación de su pupilo pese a la derrota.
La próxima semana tendremos la otra semifinal entre Thiago Bodao y Cesar Mutante, ¿Quién ganará esta batalla?






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