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Peleadores Latinos

Cain Velasquez, tiempo de sonreír

Rodrigo Del Campo recuerda una especial gira del excampeón por la Ciudad de México

Antes que nada: Caín Velásquez sí sonríe. Ahora es una ocurrencia más común pero durante los años más importantes de su carrera en el UFC, era algo raro.

En 2010 trabajaba en producción de televisión y en UFC 121 fui parte de ese grupo de mexicanos que saltó del sillón gritando un escandaloso “¡A HUEVO!” cuando Velásquez finalizó a Brock Lesnar y se coronó campeón. También de aquellos que sufrió cuando perdió el cinturón ante Junior Dos Santos.

>> UN CAMPEÓN PARA MÉXICO Y PARA LOS EUA <<

UFC 155 en diciembre de 2012 fue la primera pelea que cubrí de Caín Velásquez como miembro de la prensa. Lejos aún de pensar en una función en México o un The Ultimate Fighter Latinoamérica, los cuales sin el éxito de Caín no hubieran llegado.

MEXICO CITY, MEXICO - JUNE 10:  UFC heavyweight champion Cain Velasquez interacts with fans during the UFC 188 open workouts at the Interactive Museum of Economics on June 10, 2015 in Mexico City, Mexico. (Photo by Jeff Bottari/Zuffa LLC/Zuffa LLC via Get

La prensa estadounidense se quejaba de un Velásquez para ellos parco y cerrado en las entrevistas, prefiriendo al efusivo y siempre de buen humor Junior Dos Santos, quién sería dominado toda la contienda por Velásquez, vengándose de la derrota y recuperando el cinturón. No sabían que lo único era saber qué preguntar, la sonrisa siempre ha estado ahí.

LAS VEGAS, NV - APRIL 20:   Cain Velasquez interacts with media during the UFC 200 press conference at the MGM Grand Garden Arena on April 20, 2016 in Las Vegas, Nevada. (Photo by Josh Hedges/Zuffa LLC/Zuffa LLC via Getty Images)

Caín defendería el cinturón dos veces más y tras la segunda victoria ante Junior Dos Santos en UFC 166 en octubre de 2013 llegaría un tour de campeón sin igual en la Ciudad de México. Cuatro días de entrevistas y apariciones para celebrar los 20 años del UFC, cuando ya se sentía que el UFC, y una pelea de Velásquez podían pelear en México.

En esa ocasión seguí como camarógrafo a Velásquez, compartiendo viajes, comidas y esperas. No podía caminar en la calle o comer sin que alguien fuera con una sonrisa a felicitarlo, pedir un autógrafo o fotografía. Aceptó todos, sonreía cada vez que le pedían algo como si fuera algo nuevo, con un dejo de pena y humildad, pero también de satisfacción.

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Platicamos de sus padres, de su hija, del amor que ambos tenemos a los autos y descubrimos que tanto su esposa como mi papá habían trabajado en IndyCar para diferentes escuderías. Pidió visitar la Basílica de Guadalupe para conocer la “casa” de la Vírgen de Guadalupe, que tiene tatuada. Cruzar la explanada a una parte exterior para una toma fotográfica fue lo más complicado pero satisfactorio del viaje, todos dándose cuenta que estaba ahí y corriendo a verlo y felicitarlo.

El último día lo pidió para él, quería conocer las Pirámides de Teotihuacán. Tomó el tour con guía poniendo atención a todo y luego subió la Pirámide del Sol dejando a todos en su camino.

Cain Velasquez at the UFC 125 Weigh-in.

En septiembre de 2019 habían pasado tres años de mi última cobertura con Velásquez en UFC 200. Previo a una entrevista pactada con los medios nos saludamos con un abrazo en el lobby del hotel. Platicamos sobre su familia, sobre su incursión a la lucha y me dijo que había traído a su padre a México, tras el triste fallecimiento de su mamá, para estar con él y que conociera la ciudad pero sobre todo, Teotihuacán. Seguía impresionado seis años después.

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Habían sido años de lesiones duras y derrotas complicadas, pero ese día estaba tranquilo contento. Tras tantos años eso es lo que más gusto me da, cumplir su verdadero sueño: sonreír y pasar tiempo con su familia.