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Erik “Goyito” Pérez: Una tarde en Bogotá

 

La Plaza de Bolívar en el centro de Bogotá es territorio de palomas. Atraídas por los granos de maíz vendidos en pequeñas bolsas a los turistas y a los habitantes de la capital colombiana, centenares de aves se pasean cómodas desperdigadas por allí. Como sucede una y otra vez durante el día una mancha negra y grisácea rodea a una persona, en este caso un bebé sentado en el piso, abandonado a su suerte con el maíz que amigablemente es picoteado de entre sus manos y piernas por el tumulto inquieto de palomas.
Erik “Goyito” Pérez, el primer peleador nacido y criado en México que llega al UFC y una de las principales figuras de la expansión de esa promotora en Latinoamérica, está de visita en la ciudad. Es poco después del mediodía y la multitud de palomas llama la atención de “Goyo”, que relaciona a esos animales con un recuerdo gastronómico de los días en los que el almuerzo no era una comida en un hotel en el extranjero.

“En Monterrey había un señor que siempre estaba ahí, vendiendo tacos de a peso, que es muy barato. Allá íbamos porque con cinco pesos comíamos cinco tacos y pues siempre decíamos que eran tacos de paloma”, recuerda “Goyito” soltando una carcajada, contagiosa para quienes hemos compartido esa sospecha luego de pagar con pocas monedas una comida callejera. “Con eso me llenaba y pues ni pedo, no había nada más”.
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