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Héctor Aldana: Ante El Shock Y La Tranquilidad

El mexicano Héctor Aldana pe“Me volví loco cuando me dijeron que sería parte de TUF Latinoamérica 2… ¡pensé que me estaban mintiendo!”


Si alguien sabe lo que significa el trabajo duro es Héctor Aldana. No siempre se dedicó por completo a entrenar ya que -desde pequeño- se convirtió en una fuente de ingresos para su familia. Tuvo varios empleos: en el campo, en un laboratorio dental y diversas fábricas; vendió pinturas automotrices y lavó coches.

A sus 27 años de edad, el originario de Mexicali, Baja California, está cerca de cumplir el sueño de su vida: pelear dentro de UFC. Sin embargo, “Charro” no fue el responsable de que esto sucediera. Su esposa Rita se encargó de que los datos de Héctor llegaran a la empresa.

“Yo le había platicado que quería entrar al reality show, pero -sinceramente- pensaba que no tenía caso inscribirme. Un día, ella me pidió toda la información y envió la solicitud. Tiempo después sonó mi teléfono. No contesté porque era un número de Estados Unidos. Me dio curiosidad y marqué de regreso. Fue entonces cuando me dieron la noticia: quedé en shock… ¡no pude decir nada en varios minutos!”, recuerda Aldana y agrega: “¡Pensé que me estaban mintiendo!”

“Charro” está agradecido con las artes marciales mixtas porque no solamente son una parte de su vida, sino que están relacionadas con todo lo que le rodea. Por ejemplo, su matrimonio con Rita.

“Yo vivía en el campo y ella en un ejido. Rita le comentó a un amigo en común que había visto unas peleas y que le habían gustado por lo que me la presentó, platicamos y la invité a uno de mis combates. En el primer round me pegaron mucho y me dijo: ‘¿Para qué me trajiste si te van a ganar?’. Eso me despertó.

En el tercer episodio vencí a mi rival por TKO. Salí cuatro meses más con Rita y nos casamos. Ahora está embarazada y estoy muy contento.”

Su platillo favorito eran las tortitas de camarón que le cocinaba su abuelita. Además, llegó a jugar futbol en tercera división, pero una lesión en la rodilla lo dejó fuera de las canchas. Desde pequeño mostró interés por deportes de contacto como karate, kung fu y boxeo; sin embargo, no tuvo la oportunidad de practicarlos. Se define como persistente y desesperado.

“No solo fui rápido con mi vida personal, sino con mi vida deportiva. Solo pasaron cuatro meses de entrenamiento para subir a pelear por primera vez. “Quería calarme y ver si servía para esto”, señala.

A pesar de la falta de recursos, trabajos que no le generaban muchos ingresos y entrenamientos por las mañanas y tardes, Héctor no se detuvo. “Charro” será parte de la segunda temporada de TUF Latinoamérica y finaliza: “¡Este año cambió mi vida por completo: aprendí a llorar, me hablaron de UFC, voy a tener un hijo y he podido viajar! ¡No podría estar más motivado!”